“Han visto crecer a sus nietos a través del muro.”



“Podemos hacer videollamadas, pero no es lo mismo a verlos en persona”, explica una inmigrante mexicana que vive en San Diego, sobre los encuentros que desde 2015 hacían con sus padres. “Nosotros no podemos salir a México porque tenemos el programa DACA (Acción Diferida para los Llegados en la Infancia) y ellos, por cuestiones legales, no pueden entrar."